Tan cerca del infierno

Recortes de prensa


La Opinión | Torreón, Coah. | Viernes 3 de enero de 1992 | Sec. D Página 4
Presentarán novela «Tan cerca del infierno»,
de Sergio Rojas
«Tan cerca del infierno», novela del escritor lagunero Sergio Rojas, es la breve historia de infaustas desesperanzas en el pueblo más olvidado del orbe en medio del desierto norteño. Compendio de soledades inverosímiles de seres dubitativos, de hombres que se recluyen en Caraveto, caserío furtivo en donde el transcurrir del tiempo a nadie importa, es una obra que revive el quehacer novelístico de La Laguna.
Iniciadora de un género que podría denominarse «literatura del desierto», la novela actualiza el tema de los grandes latifundistas y un esporádico intento de reivindicación agraria, justo cuando se acaban de legislar ciertas reformas en el campo.
Sergio Rojas, lagunero, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde cursó la carrera de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, radica en la ciudad de México desde 1974 pero, antes, editó aquí en la Comarca Lagunera los periódicos estudiantiles «La Verdad» (Escuela Secundaria Federal 316–5 de Lerdo) y «El Liberal» (órgano informativo de la Federación de Estudiantes Laguneros de Durango).
Periodista de temas culturales, es actualmente colaborador de la sección cultural de El Universal, y escribe diariamente una columna («Tianguis») en Cine Mundial. Pero también ha colaborado en suplementos culturales de Unomásuno y Excélsior, así como para la revista Mañana.
Sergio Rojas escribió hace diez años su primera novela «Tan cerca del infierno», pero nunca se propuso su publicación. Sólo fue hasta que el Patronato del Teatro Isauro Martínez decidió la creación de su colección «Cuesta de la Fortuna», con obras de escritores laguneros, cuando mediante el Programa Cultural de las Fronteras del CNCA la obra llegó a manos del escritor Felipe Garrido.
Actualmente Sergio Rojas se encuentra por concluir su segunda novela, la cual trata de la enajenación y el fanatismo que provoca en el hombre el futbol, pero sobre todo, la forma en que la televisión contribuye en las grandes urbes a esa exaltación de pasiones.
La presentación al público lagunero de «Tan cerca del infierno», de Sergio Antonio Rojas Valdés, tendrá lugar en el Centro Cultural del Teatro Isauro Martínez a finales del mes de enero. Por lo pronto, la obra ya se encuentra a la venta.
Noticias de El Sol de La Laguna | Torreón, Coah. Sábado 4 de Enero de 1992 | Sección Gómez Palacio y Lerdo
«Tan Cerca del Infierno»
Salió a la venta la novela sobre el desierto del lerdense Sergio Rojas
«Tan Cerca del Infierno», primera obra del escritor lagunero Sergio Rojas, es una novela que revive el género en la Comarca, luego de muchos años de no haber surgido un novelista en la región, después de Magdalena Mondragón.
A decir del escritor, se trata de una novela de ficción del desierto lagunero, en la que no se precisan entidades, ya que las limitaciones políticas no respetan la integración cultural de una región, en este caso de La Laguna; habla del campo, del desierto de la Comarca y de su gente.
Sergio Rojas, al hacer una semblanza de su creación, dice que es la breve historia de infaustas esperanzas en el pueblo más olvidado del orbe en medio del desierto norteño. Compendio de soledades inverosímiles de seres dubitativos, de hombres que se recluyeron en Caraveto, caserío furtivo donde el transcurrir del tiempo a nadie importa.
«Tan Cerca del Infierno» tiene como tema central la soledad del hombre, la soledad de los humanos, es la novela de las evocaciones juveniles y de falsos arrepentimientos en tiempos de modernidad.
Esta obra es la iniciadora de un género: «Literatura del Desierto», la novela actualiza el tema de los grandes latifundistas y un esporádico intento de reivindicación agraria, justo cuando se acababa de legislar ciertas reformas en el campo.
Sergio Rojas es egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde cursó la carrera de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, actualmente radica en la Ciudad de México, desde 1974.
En La Laguna editó los periódicos estudiantiles «La Verdad» en la Escuela Secundaria Federal Ricardo Flores Magón de Lerdo y «El Liberal», órgano informativo de la Federación de Estudiantes Laguneros de Durango.
Es un periodista de temas culturales con los que ha colaborado en los diarios más importantes de la Ciudad de México, ha participado en eventos como el Internacional Cervantino, el Internacional de Cultura del Caribe en 1991 y coordinador del Internacional de la Raza en Ciudad Juárez y en noviembre, jefe de información de la oficina de prensa del Festival Cultural Sinaloa.
«Tan Cerca del Infierno» fue escrita por Sergio Rojas desde hace diez años, pero nunca se propuso su publicación, hasta que el Patronato del Teatro Isauro Martínez decidió la creación de la colección «Cuesta de la Fortuna», con obras de escritores laguneros, donde se incluyó esta novela.
Comentó el escritor que espera que la crítica lagunera no sea tan severa con esta novela, pues está consciente que resulta difícil consolidarse en su propia tierra.
Aunque la presentación oficial del libro será a finales del presente mes, la novela ya ha salido al público en las más importantes librerías de Torreón, así como en la «Unicornio» del Patronato del Isauro Martínez. Asimismo, será distribuida la edición en otras ciudades, como México y Saltillo.
Actualmente Sergio Rojas trabaja ya en su segunda novela, la cual está por concluir, en la cual trata la enajenación y el fanatismo que provoca en el hombre el futbol y sobre todo la forma en que la televisión influye en grandes urbes con exaltación de pasiones.
El Siglo de Torreón | Torreón, Coah. Jueves 23 de Enero de 1992 | Pág. 5-F
Una breve glosa
Tan cerca del infierno
Por: J. J. Cardiel Perales
Las grandes empresas –y producir un libro cae en este esquema–, no es común ni resulta una coincidencia atacarlas dando un gran paso, y con nada más que la portada, es innegable que se dio: pone un marco a la atávica pobreza, abulia y aridez espiritual de los actores del drama y establece una analogía simbólica entre la miseria de El Mezquital, rancho donde se suscitan los hechos, y Tan cerca del infierno, del escritor lagunero Sergio Rojas. Y abierta ya la puerta al «infierno», Rojas nos impele a un viaje por los andurriales del sobredicho rancho, «al Norte de todos los olvidos»; y lo hace con buen manejo de los gerundios cuando describe el arribo al rancho de ochenta familias precarias e invasoras: «taladrando el ruido impertinente de sus mandíbulas el silencio roído por los cardos». Y ahonda el silencio y crueldad del desierto con un símil de buen cuño; «tan punzante (el desierto) como el aguijonazo del olvido, más abrupto aún en noches sin luna ni sortilegios». Y nos trasmite su aridez con la propia de sus arbustos: «dormir envuelto en sábanas cargadas de ungüentos de hojasén, vainas de mezquite machacadas con lechuguilla y nopal». Y hablando de los espasmos de los invasores, espasmos que Sergio trasmite al lector, enfatiza: «acrecentados por la sensación de ni siquiera distinguirse en la penumbra crasa en instantes de miedo», mayor pena que ésta no hay.
Y arranca la saga desde la fundación del pueblo de Caraveto por el abuelo del protagonista Ifigenio Florija, con las mil hectáreas de terreno cedidas por Maximiliano de Habsburgo, «por haberle salvado de por lo menos tres emboscadas». Pueblo aquel que fue cobijo de los desertores del ejército imperial. Y para hacer gala de su folklórica ignorancia, Florija inaugura una cantina y a falta de árbol siembra el primer cardenche en la plaza principal de Caraveto.
De soslayo, a su cuadro típico norteño, Sergio da una pincelada de historia, pues relata que el poderoso ministro de hacienda del Gral. Díaz, José Ives Limantour, visitaba El Mezquital bajo pretexto de cuidar su salud. Nos habla también de Phoebe Hearst, «millonaria ganadera de Babícora», quien alternaba con los accionistas de la Mc Cormick Machine Company; y de los paseos muy de ver de Mercedes Schertzenlechner, en calesa por las calles de Parras y de sus elegantiosos brindis con brandys importados. Todo ello para establecer un vergonzoso contraste con la rampante miseria de El Mezquital. Pueblo en el que los lugareños «estaban convencidos de habitar un lugar donde la luz se difluía y las almas se tornaban miméticas, y sus cuerpos adquirían carapachos con el fin de no ser aguijoneados por el olvido». Y «donde el crimen más grave significaba el empecinado afán de sus pobladores por ser devorados sin misericordia bajo las temibles fauces de la rutina».
La obra quiere ser realista, y lo es, pero busca el simbolismo de las imágenes literarias como un medio de penetración; y sin alardes de prosa preciosista logra inyectar en el lector la crudeza de lo real mísero. Ejemplo sobre la marcha (refiriéndose a la emigración de Zoilo): «Luego tuvo la idea de atrapar los pedazos de tristeza que colgaban de su cuerpo y meterlos por la fuerza a los orificios de su aburrimiento, así se salieran más tarde por el otro extremo».
Casi todo el contexto de la obra destaca por el uso de adjetivos poco usuales, desquiciantes pero no fuera de tono, como en: «…el único en el pueblo que comprendía sus escarpados anhelos», «estela de polvo mancillado», «y los ancianos le taladraban el cuerpo con miradas divergentes», y «ríspidas auroras y tornadizos amaneceres».
No se peca de modestia en el acierto, igualmente, al mencionar las parodias de transmisión radial, que buscan la crítica aguda a la infiltración en demasía del instinto comercial en la sobreexplotada clase campesina, y concretamente en su ajado espíritu de por si carente de apremios culturales, y rico en abandono gubernamental y alcoholismo.
Casi todas las anécdotas tienen feliz desenlace porque vienen a cuento según la historia y alcanzan su finalidad humorística. No se eximen los párrafos de buena literatura, como este ensayo amoroso de Zoilo que se arroga alientos de poeta: «Tus cabellos Catalina Cortés, son como el pasto del campo donde yo puedo perderme, como un sembradío de trigo en espera de que el suave viento encerrado en mis manos venga a mecerlos, y los envuelva y los muerda y los seduzca, y tú sabes cómo es el viento de indomable…»
En el renglón descriptivo, de igual forma la flecha literaria da en el blanco; para muestra este tiro: «…sólo recordarían cómo a lo lejos se divisó una tolvanera que, conforme se acercaba al pueblo crecía en magnitud. Era mediodía cuando las calles del poniente comenzaron a llenarse de polvo del desierto…» Y más adelante Sergio enriquece las descripciones con imágenes: «…por encima de la tarde los cuervos haraganeaban en silencio». Y «afuera el sol seguía trepando por el horizonte».
Y pinta el autor ambientes típicos de feria pueblerina (que no podían faltar): «Jamás imaginaron los habitantes de Caraveto unos días llenos de euforia y dinamismo en su historia; con azoro salieron a la calle a contemplar todo aquel conglomerado de puestos y juegos mecánicos; y al presenciar los enormes caudales de luces deslizándose por las estrechas calles fue cuando pudieron sentirse importantes. Embriagados por la deslumbrante presencia de la magna feria, embriagados por el ruido ensordecedor de los vendedores y anunciantes de bebidas y tómbolas efímeras…»
No anda la pluma de Sergio Rojas descaminada en la figuración de personajes: «Ella (Soledad Briones, la única solterona del desierto) no sabía explicarse el motivo de su inusual afecto a ese hombre (Atilano Gasca), mohíno y dionisiaco, con apariencia de haber recorrido todos los países del mundo, pregonero de inventos enrevesados de personalidad rimbombante, patán y predispuesto a la caballerosidad al mismo tiempo».
A medida que se descuenta el camino de la obra se aspira el halo del alcohol y la rutina y ocio fanáticos de los vecinos; no impacta su argot puebleril porque éste es llano y trivial; y se consignan las baladíes y eternas promesas de los líderes logreros, socavadores de la dignidad campesina, quienes «enumeran los postulados del mandatario con los que se acabará el desempleo; de los incentivos al campo, de los programas y planes y proyectos alimenticios…» para salir de la crisis.
El cura del pueblo, Sebastián Morales, quizá logra por sí solo, glosar la novela de un modo contundente y acertado, al decir en sus lamentaciones: «que cabía en lo posible (refiriéndose al pecado original) que el pueblo de Caraveto llevara todos los del mundo por herencia». Y textualmente: «…comprendió (el cura) que la soledad era la enfermedad más nefasta de las conocidas en el mundo y aquí en Caraveto corroía las entrañas del pueblo como un cáncer, pensó que con éste el individuo moría lentamente, ya que ella (la soledad) representaba una ventana para asomarse al infierno».
Cierro esta breve glosa de Tan Cerca del Infierno, con estas palabras que se antojan la desgracia mayor de los pueblos del Norte (y de todos los que en el mundo mueren de olvido), pronunciadas por un personaje anónimo a Isabelita la curandera: «…¿pero cuál amor nos ha tenido ese Señor? ¡Desde cuando que de nosotros ni se acuerda…!»
¿Y el argumento?, se preguntará usted. Mejor asista a la presentación de Tan Cerca del Infierno, el día 31 de enero en el anexo del Teatro Isauro Martínez.
El Universal | MÉXICO, DF. JUEVES 30 DE ENERO DE 1992 | Sección Cultural | Primera plana
En Torreón
Resurge la novela del desierto
La novela del periodista y escritor lagunero Sergio Rojas, colaborador de esta sección, Tan cerca del infierno, será presentada en Torreón este viernes 31 de enero por el novelista mexicano David Martín del Campo, quien en 1990 obtuvo el Premio Internacional Diana, así como por el también escritor Felipe Garrido, responsable de la colección literaria Cuesta de la Fortuna del Patronato del Teatro «Isauro Martínez».
Tan cerca del infierno es una obra que revive el quehacer novelístico en la Comarca Lagunera, y es la historia del pueblo más olvidado del mundo en medio del agreste desierto norteño, donde tienen lugar diversas vivencias con un aliento de sarcasmo heroico, de épica y farsa a la vez.
Resumen de soledades inverosímiles de seres dubitativos que se recluyeron en Caraveto, la novela se inscribe en algo que bien podría denominarse «Literatura del desierto».
Tan cerca del infierno es una coedición del INBA y el CNCA con el Patronato del Teatro «Isauro Martínez», lugar donde se llevará a cabo la presentación.
El Siglo de Torreón | Sábado 1 de Febrero de 1992
Sergio Rojas, autor lagunero recurre al humor para crear sus obras
Sergio Antonio Rojas Valdés, autor del libro «Tan Cerca del Infierno», escritor lagunero residente en el Distrito Federal, dijo ayer luego de su llegada a esta ciudad, que en la actualidad hay que hacer literatura para ganar lectores, para ello la narrativa debe ser más atractiva, por lo tanto gusta de recurrir al humor.
Señaló también que hacer mención de la soledad de los personajes, sus tribulaciones y todo el sentir de un ser humano determina que la obra tiene un principio, una trama y un fin.
De igual forma, manifestó que su narrativa es simple y sencilla, que su obra no se puede determinar dentro de una corriente en especial, sólo le gusta escribir sobre algunas características de su región, en este caso de la Comarca Lagunera.
Le gusta leer a Juan Rulfo y a Gabriel García Márquez, pero no considera tener influencia de ellos, más bien sus conocimientos son generales, se han formado a base de la lectura que a través de los años siempre le ha gustado.
Por otra parte, dijo que hasta hace diez años la cultura se veía como si fuera un objeto ornamental, en la actualidad no es así, se le da mayor difusión y existen grandes apoyos para fomentar la vocación artística.
En lo que respecta a la edición de su libro «Tan Cerca del Infierno», dijo Sergio Rojas que es muy satisfactorio el hecho de ser profeta en su tierra, además en todas y cada una de sus actividades siempre tiene muy presente su querida Comarca Lagunera.
Donde ha recibido la oportunidad de presentar su libro, lo que en este momento lo tiene muy satisfecho, sobre todo por la difusión del mismo y el apoyo que en forma general reciben los escritores laguneros.
El Siglo de Torreón | Domingo 2 de Febrero de 1992
Fue presentado «Tan Cerca del Infierno»
(…) David Martín del Campo dijo (a propósito de la letra de Sergio Rojas, autor de) la novela «Tan Cerca del Infierno», que pocas veces en la vida se encuentra uno con bellas caligrafías, máxime cuando la tecnología y la modernización arrinconan cada vez más el ejercicio de la letra manuscrita.
Además –continuó diciendo–, ya nadie escribe cartas y cuando se escriben son para pedir dinero, recuerdo que de hoy en ocho días Sergio Rojas estará cumpliendo treinta y ocho años, una edad nada vergonzosa como cuando él, ya se tiene sembrado un libro, escrito un hijo y parido un árbol… ¡O como se diga!
De igual forma dijo que la novela «Tan Cerca del Infierno» repite el sendero de hallazgos y tropiezos de muchas, por no decir que todas las primeras novelas y es una búsqueda desesperada por mostrar «su» visión del mundo, de la vida y de los demás.
A esto habrá que añadir que esta novela cuenta con algunos recursos novedosos, como lo es el de su fuga hacia el humor, el humor ante todo, como isla salvadora en el naufragio de la tragedia cotidiana de nuestras vidas.
El Universal | México, DF Lunes 9 de marzo de 1992 | Sección Cultural | Primera plana
Sergio Rojas
«Tan cerca del infierno» ya salió del olvido
Por Patricia Velázquez Yebra
Reportera de El Universal
La historia de un pueblo del desierto norteño, donde sus moradores viven sin más ilusión que la de sus recuerdos, es la que desarrolla el escritor lagunero Sergio Antonio Rojas Valdés, en su novela Tan cerca del infierno.
Después de 10 años de haber sido escrita, la novela de Sergio Rojas emerge del cajón para dar vida a un género que podría denominarse «Literatura del desierto», territorio poco explorado dentro de la narrativa mexicana.
Compendio de soledades, de seres nostálgicos que se han recluido en Caraveto donde el transcurrir del tiempo a nadie importa, la obra de Rojas Valdés actualiza el tema de los grandes latifundistas y de los esporádicos intentos de reivindicación agraria, justo ahora que se acaban de legislar ciertas reformas en el campo.
La novela, en la que soplan aires de fatalidad y lirismo, y en la que se incluye además una buena dosis de humor, relata el origen y destino de Caraveto, un pueblo abandonado por la suerte.
Tan cerca del infierno pertenece a la colección Cuesta de la Fortuna del Patronato del Teatro «Isauro Martínez», coordinada por el escritor Felipe Garrido, editada también con el apoyo del Programa Cultural de las Fronteras del CNCA y el ayuntamiento de Torreón.
Es una novela de ficción que revive la actividad literaria en la Comarca Lagunera, luego de muchos años de no haber surgido un novelista en la región, después de Magdalena Mondragón.
«La novela son esos recuerdos, aquellas conversaciones de mis abuelos que nacieron a finales del siglo pasado, añejas historias que me platicaban y me hacía feliz escucharlas, por lo que nunca se me borraron de la mente», comentó el autor.
El también colaborador de esta sección cultural, subrayó que sin ser una novela con pretensiones históricas, retoma hechos y nombres de personajes históricos de la región, los cuales mezcla con situaciones ficticias para mostrar su propia visión del mundo y de la vida.
«Caraveto es ese lugar donde todos los solitarios del desierto norteño se reúnen, conviven y comparten sus esperanzas; donde tienen lugar diversas vivencias no exentas de cierto heroísmo, sentido épico y tono fársico a la vez».
El escritor lagunero expresó que los personajes son habitantes del desierto norteño, que por las características del suelo y del clima, es la gente más emprendedora. «Como no tienen nada, de la nada tienen que sobrevivir y sacar todo. Estas personas, cuando se ven en una etapa de su vida donde ya no hay ningún motivo para seguir adelante, conviven en esa soledad, en medio de esa incertidumbre, de ese infierno que genera el calor agobiante del suelo y del medio ambiente. De ahí viene el título del libro, porque es tanto el calor, que poco les falta para acercarse al calor del infierno, si es que existe. Y también por su cercanía con el país del norte».
Añadió que la novela refleja una soledad que hemos sentido todos alguna vez. «Es una soledad que nos aterra, que nos impone, de la cual siempre tratamos de huir, pero los personajes no lograron evadirla a tiempo».
Sergio Rojas aseguró que esta novela es producto de un trabajo periodístico. «Estas historias almacenadas en mi memoria, fueron publicadas en El Universal en forma de reportaje. Fue entonces cuando pronto me sedujo la idea de que aquello era tan rico, que daba pie a la realización de una novela. Comencé a inventar a los personajes y las historias, mezcladas con datos reales, y así fue como nació Caraveto y el insólito final que tiene la novela».
Caraveto —agregó— es una región poco trabajada dentro de la literatura, apenas se está terminando de escribir la historia de la comarca porque se tiene lo elemental. Se sabe que ahí habitaron los indios coyomes, entre otros grupos, pero no se dice nada de quién los exterminó; a 500 años del descubrimiento y la conquista de América, la historia se sigue basando más en hechos anecdóticos que en cuestiones profundas que nos ayuden a comprender mejor nuestro pasado.
El escritor se refirió también al abandono en que se tiene a la región de la comarca, respecto de la actividad cultural. Básicamente no hay novelistas, además de que no se cuenta con el apoyo decidido para la creación literaria.
«Se trata de una región delimitada políticamente entre dos entidades: Coahuila y Durango, que se han caracterizado por nunca apoyar la actividad cultural, salvo en la ciudad de Torreón, donde se realizan conciertos, encuentros, publicaciones, etcétera».
En este sentido, comentó que esto ha incidido en el hecho de que no existan muchos novelistas en la región de la Comarca, aunque sí reconoció a los buenos escritores que han surgido en el norte del país encabezados por Jesús Gardea.
«El gran reto que tenemos los escritores es recuperar los lectores que perdió la literatura mexicana hace muchos años, para lo cual es necesario hacer una literatura atractiva».
Al referirse a las características de la «literatura del desierto», Sergio Rojas comentó que se identifica por la sequedad del hombre del desierto, que tiene fama de muy parco y de decir las cosas como son; de ser sincero, leal y noble. Pero para hacer crecer esta literatura, es necesario ampliar los estímulos de creación literaria a través de becas y publicaciones.
unomásuno | Octubre 14 de 1992
Acerca de Tan cerca del infierno
Alejandro González Acosta
Sergio Rojas, en Tan cerca del infierno, retoma la historia y lo hace a la vez por la huella de Fernando del Paso y la de Gabriel García Márquez; ambos están sabiamente combinados en esta novela histórica que narra los sucesos del imperio de los Florija, obra que tiene sobre sus modelos la ventaja del humor, a la vez que la profunda mirada del escritor devenido en sicólogo, sociólogo e historiador.