Frutas y hortalizas


Será melón, será sandía, el paraíso de frutas y hortalizas
Por Sergio Rojas
La siempre hermosa y limpia Morelia, la antigua Valladolid, tierra del rey tarasco Tzintzinpandacuaro, donde el tañer de las campanas en la catedral sigue regulando el diario acontecer, y el arte y la cultura se dan la mano con la diversión y el entretenimiento, fue la sede del Encuentro de Empresas Sociales de Frutas y Hortalizas que, como una acción más del Fondo Nacional de Empresas Sociales (Fonaes), órgano desconcentrado de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), se llevó a cabo del 16 al 18 de abril con el fin de que la población en general conociera el trabajo de ese sector social; que valorara su oferta y los avances logrados en cuanto a su organización e iniciativas productivas, así como para que los propios productores sociales discutieron y analizaron las posibilidades de contar con mejores apoyos económicos, de investigación, asesoría y mercados estables.
En el Encuentro participaron 206 empresarios sociales, la mayoría de ellos productores de frutales y hortalizas provenientes de 13 entidades de la república mexicana, que en representación de 132 empresas sociales ocuparon 98 stands en el Centro de Convenciones de Morelia.
La exposición del producto vivo proveniente de las actividades hortofrutícolas, fue el punto central del Encuentro. Un torrente de visitantes se congregó en el Centro de Convenciones para recorrer los cerca e tres mil metros cuadrados donde fueron instalados los grupos organizados de productores de hortalizas y frutales. Diversidad de caracteres y vestimentas, de formas de hablar y rostros curtidos por el sol, mimetizados en los frutos de la tierra que trabajan y riegan tal y como el sudor magnifica los surcos de sus frentes.
Los colores, aromas y sabores inundaron el ambiente festivo donde los sentidos se recrearon ante la exuberancia y exquisitez de los productos vivos traídos de todas partes, desde los valles y ríos, la montaña y el desierto.
A la entrada del gran salón el visitante se encontró con una serie de pirámides atiborradas de frutas, legumbres y verduras, pacientemente colocadas sobre el papel de china que como en cualquier mercado ayudó a resaltar aun más la suculenta geometría de los apetecibles manjares que estimularon los paladares más exigentes.
A la vista del público estuvieron el montón de flores de Jamaica, los elotes y la caña. Los siempre saludables y picosos chiles en sus variadas formas y tamaños. La papaya de Chiapas, la papaya Maradol de Nayarit, el higo de Baja California Sur, el chile que se cultiva en Zacatecas, Chiapas, Puebla y Chihuahua, el sabroso melón de la Comarca Lagunera, Jalisco, Guerrero, Chiapas y Michoacán; la uva de Sonora, el cacahuate de Guerrero, la piña de Oaxaca, el durazno de zacatecas, la manzana de la Sierra Tarahumara, la cebolla de la Sierra Negra de Puebla, el mango variedad Tommy Atikins de Campeche o el de manila de Sinaloa; el plátano de Nayarit, la naranja de la zona norte de Veracruz, de la sierra norte de Puebla, de la huasteca hidalguense y potosina; el tomate de la mixteca poblana, la pitahaya boshita y el limón italiano pero también cosechado en Yucatán y, por supuesto, el aguacate de Michoacán y Nayarit.
Colores sugestivos que llenaron la frugívora retina de los visitantes. Cómo no fantasear al tener enfrente racimos de tamarindo listos para comerlos en dulce o en agua bien fría, luego las fresas con crema, los nopales con asado de puerco, el pepino en las ensaladas, el arroz para acompañar un filete de pescado, el benévolo trigo, los frijoles charros, el ate de guayaba, el nutritivo chayote pero no el que inspira a algunos tecleadores, las calabazas tiernas, la mermelada de zarzamora, la jícama con chile y limón, la zanahoria curtida o en jugo, la lechuga, el apio, el brócoli y la col para una exquisita ensalada, la sandía para comerla al natural, los rábanos para acompañar los tacos al pastor, el caribeño ron que viene de la caña, y todo aquello que el hombre liga por antonomasia con la sensualidad de su ser.
Lo que Dios hizo para disfrute de sus hijos… dulce de piloncillo, adobo de achiote molido y otras especias y condimentos distintos. Mazorca del cacao, dulce de amaranto tostado de San Mateo Coatepec, Puebla; las mexicanas alegrías con pasas o sabor a chocolate, semilla de calabaza para preparar mole o simplemente para tatemarla con sal y dejarla como pepita, jengibre y almendra, todo lo posible e imaginable contribuyó al lucimiento de la exposición.
Hubo frutas exóticas como el morado maracuyá proveniente de la zona tropical del Brasil, y que se puede explotar comercialmente en México. Una gran exposición didáctica donde uno pudo enterarse, por ejemplo, que actualmente en Jungapeo el Instituto Politécnico Nacional tiene en estudio un huerto tecnológico con las variedades roja y amarilla del maracuyá en plena floración.
En el Encuentro, como en feria, hubo de todo. Productores sociales de bangaña (calabaza china), el daikón (rábano japonés), el amorfino (una vaina como de 35 centímetros parecida al chícharo), el cundeamor (un pepino extra largo), la okra (pepinillo), el guacamole, el telimón, el mango verde, el adzuki (frijol japonés), la papaya verde, el musú (tipo estropajo que sirve para comida o para preparar agua fresca). Frutos todos que trajeron los del Grupo de Hortalizas Orientales, del estado de Morelos.
Un Fondo que sí funciona
Víctor Manuel Tinoco Rubí, gobernador de Michoacán, mencionó en su discurso inaugural que gracias al trabajo y los proyectos productivos crece la producción y exportación de productos como aguacate, melón, mango, fresa, papaya, pepino y zarzamora. Por eso fue que en 1996 en Michoacán pudieron rebasar, con 182 mil 546 toneladas de frutas comercializadas en el exterior, las 124 mil 840 registradas en 1994, llegando a superar el año pasado las 310 mil 780 toneladas. Ese mismo empeño de ver a los empresarios del campo como los mejores del país, los llevó a consolidarse en el primer lugar como productores de aguacate, fresa, lenteja y garbanzo, y entre los cinco primeros en la producción de limón, mango, ajonjolí, pera y guayaba.
Los propósitos del Encuentro
Manuel Menchaca, director general de Empresas Agrícolas, Agroindustriales y Extractivas de Fonaes, explicó los propósitos del Encuentro: alentar la actividad productiva del sector social y, específicamente, de quienes se encontraban en condiciones de marginación y pobreza; que resultara incluyente y representativo de todas las regiones, de todas las corrientes y de todos los sectores, que provocara encuentros de distinta naturaleza entre proveedores, académicos y público en general, y finalmente, enviar un amplio mensaje, a la opinión pública, y provocar en ella el interés por conocer el trabajo y la oferta del sector social.
Luis Maldonado Venegas, subsecretario de Desarrollo Regional de la Sedesol, dijo que con la celebración del Encuentro se pudo ver y analizar cuánto se ha logrado, a través de los años, por generaciones de mexicanos dedicados a la tarea de producir frutas y hortalizas, y conocer los rezagos y la deuda social que debemos de colmar con un principio de justicia social.
Los productores sociales liberan los recursos
En 1977 un grupo de 61 productores de aguacate del ejido La Palma, del municipio de Los Reyes, Michoacán, solicitó a Fonaes apoyo económico para darle mejor mantenimiento a 92 hectáreas de huertas, generar empleos e incrementar la producción y calidad de la fruta. Su representante recordó que una vez que cumplieron los requisitos, Fonaes los apoyó con el Programa de Empleo Productivo, con 484 mil 784 pesos, que utilizaron para adquirir insumos agrícolas necesarios para el mantenimiento de sus huertas que antes trabajaban de acuerdo con sus posibilidades o conseguían recursos con altos intereses y al pagar se quedaban descapitalizados. Ahora no les cobran intereses, por lo que al cortar y vender su fruta, cubren su adeudo. Cumplieron con su primer compromiso y Fonaes volvió a apoyarlos en marzo de 1998, pero ahora fue a 62 productores con 112 hectáreas, y con la cantidad de 746 mil 462 pesos. Formaron un fondo de capitalización para el cual aportaron una cantidad en efectivo con miras al mantenimiento de sus huertas, Fonaes puso otra cantidad igual, y posteriormente, abrieron una cuenta en el banco. En la actualidad sus proyectos ya no viajan a la Ciudad de México y son ellos mismos quienes autorizan la liberación de los recursos.
Empresas sociales que ya tienen presencia en el mercado
En torno a los productores convocados se congregaron otros como los fabricantes de muñecas, agrupación de 20 mujeres de Riva Palacio, municipio de Acuitzio, Michoacán, con un año y cuatro meses de constituidos. El barullo de los visitantes cedió por momentos ante el canto y la música de las diversas regiones. Obviamente no pudo fallar el de la tierra anfitriona… «¡Pero qué lindo es Michoacán! Tú sí tienes de qué presumir…» Una hembra michoacana es más linda que una flor. Y sí. El orgullo de ser indios tarascos se les nota en el garbo.
Para la cantada en noches bohemias preciosas guitarras del meritito Paracho. Un bajo sexto de cedro en 800 pesos. Una guitarra de palo escrito con brazo de caoba o una de ojo de pájaro en tres mil pesos. También de Paracho vinieron los artesanos que apoya Fonaes, con sus textiles y prendas tejidas. Y del pueblo de Cocucho las cocuchas, singulares jarrones de barro, cotizadas en 250 pesos. Ahora que igual tenían a la venta sencillas pero elegantes chimeneas, a las que solamente les faltaba ponerles un tubo para darle salida al humo.
En otro pasillo el visitante se encontraba con el Grupo de Canastilleros Morelos, del pueblo de Jomulco, municipio de Jala, Nayarit, con 26 socios y dos años de constituidos, fabricantes entre otras cosas de las canastas camaroneras. «Antes cada quien trabajaba por su cuenta», nos dijo Adalberto Galindo. En la actualidad elaboran en sociedad el típico canasto camaronero que usan los pescadores de Sinaloa. También producen otras canastas más pequeñas que son empleadas en la cosecha del café en Nayarit. Curiosamente, en las granjas camaroneras de Nayarit los pescadores ya no utilizan el canasto, prefieren las rejas de plástico, muy parecidas a las que utilizan las empresas refresqueras. Pero como los de Sinaloa saben por experiencia que usando el canasto el camarón resulta de mayor calidad y durabilidad: no se les quiebra el pico y tiene mejor precio en el mercado, prefieren utilizar el canasto camaronero de los de Jomulco.
Por otra parte estuvo el Grupo Mundani, donde su representante, Hermilo Cruz Jarillo, nos platicó las maravillas que han hecho con el cedro rosado que él mismo trajo de la India y ahora lo tienen en sus viveros de Xicotepec de Juárez, Puebla. «Comenzamos en 1998, aunque el árbol lo traje hace cinco años y s una alternativa para la ecología». El árbol vino a desplazar al cedro rojo. «Y es que a los siete años el árbol da 200 pies de madera». Son 20 socios que trabajan con don Hermilo. Cuando el cedro rosado esté en su apogeo van a poder trabajar sus socios y hasta sus hijos. «Es el primer apoyo de parte del gobierno que obtengo en mis 66 años de vida», dijo con orgullo. «Con esto se abren muchas fuentes de trabajo, es más redituable que el café. Por eso digo que es mejor darle a la gente un árbol que dinero».
Uno de los locales más visitados fue el de la empresa SPR Nopal Tlalli de Tlalnepantla, Morelos, que ofrecía nopal verdura, nopal salmuera, mermelada de nopal y nopal en polvo, para los tés calientitos que les recomiendan a quienes padecen de diabetes. A la vuelta, otro que acaparó la atención, fue el stand donde se ofreció en pequeños vasitos desechables el mezcal. Tecuán abocado con la infalible damiana. De entrada,, lo recibían a uno con el estribillo de… «Viagra ya llegaste tarde | te atrasaste una semana | sin saber que en Chilpancingo | ¡ya hay mezcal con damiana!»
A unos pasos más, 20 empresarios de la Sociedad Coopeativa Frutícola Huracán presumieron su fresa, durazno y plátano deshidratado. También tuvo mucho demanda el champú de nopal humectante, de Productos «El Teyra». Incluso, los molcajetes del Grupo GT 18 de Octubre, de San Lucas Evangelista, del municipio de Tlajomulco, Jalisco, invitaba a los visitantes a dejar la licuadora y regresar al tradicional instrumento de trabajo.
Por otro lado, el Fideicomiso para el Desarrollo de la Actividad Apícola de Michoacán ofreció asesoría a los productores sociales y visitantes. Los productores de El Parralito, SPR de RL, de La Piedad, Michoacán, inundaron el Centro de Convenciones con miel, polen y jalea real, y panales en vitrinas cuidadosamente selladas.
Los del grupo Tozepan Titatanixque, de la sierra norte de Cuetzalán, Puebla, ofrecieron su café puro de exportación. Son más de cinco mil socios agrupados desde hace más de 20 años. Con el apoyo de Fonaes a partir de 1994 exportan su producto a Irak, Francia, Alemania y los Estados Unidos.
De tanto ver cómo les va de bien a los productores de frutas y hortalizas no faltó quien se animara a entrarle al negocio, cuando menos de poner un huerto en el patiod e la casa, y para eso hubo que visitar el stand de Semillas Shamrock I, SA de Exportación, para adquirir semilla de la más alta calidad de tomate, sandía, chile, zanahoria, rábano, lechuga, cebolla blanca y melón honeydew verde, todos ellos frutos híbridos (sin semilla), así como de una variedad precoz de cebolla blanca con uniformidad sobresaliente.
Después un alto obligado en el local donde se encontraba el cacao orgánico que cosechan los del grupo Kay Kab Fruto Amargo SSS, de Chiapas, con 180 socios, en donde prevalecen las costumbres de cultivar la tierra sin fertilizantes. Por otro pasillo estuvieron los Productores de Jamaica de Costa Chica, Guerrero, del municipio de Tecoanapa, constituidos con triple SSS desde 1996. Forman un grupo de 300 socios y, según comentó la señora Evila Morales, hasta antes de que los apoyara Fonaes estaban marginados. Los acaparadores les compraban el kilo de jamaica a 10 pesos. Actualmente el precio en el mercado varía entre 60 y 65 pesos, pero ellos lo venden a 45. Recogen 250 kilos de flor de jamaica por hectárea, la cual intercalan en otros sembradíos como el maíz. El primer apoyo para esos 26 productores les llegó en 1997, desde entonces acabaron con la plaga de los acaparadores.
Luego, el stand del grupo SSS Nueva Palestina, del municipio de Ocozingo, Chiapas, productores del chile jalapeño debidamente procesado y enlatado. Debidamente porque los socios de esa empresa protegen los recursos naturales de la exuberante selva lacandona. La tecnología utilizada es cien por ciento orgánica, porque nunca emplearon insecticidas. Además, una vez abierta la lata no hay necesidad de meter el producto al refrigerador. Los hombres trabajan en la cosecha del chile jalapeño, y las mujeres lo procesan y enlatan con todas las medidas de higiene (tapa bocas, guantes y mandiles). Pero ellas, también apoyadas por Fonaes, además fabrican finas y vistosas camisas con estampados de aves exóticas como guacamayas, loros y tucanes.
Experiencias y vivencias de su trabajo
Uno de los empresarios sociales en su discurso inaugural dijo estar convencido de que la política social ya no cabe ni en un orden de gobierno ni en un solo programa, debe ser el reto y el compromiso de todos los órdenes de gobierno.
En los salones del Centro de Convenciones se llevaron a cabo las meses redondas. Los productores sociales discutieron acerca del papel de los proyectos de inversión, su elaboración, la innovación, la participación activa de los integrantes y la capacitación integral. Intercambiaron puntos de vista relacionados con las actividades agrícolas, agroindustriales y extractivas.
Le sacaron lustre al piso al ritmo del Sinaloense
Por la tarde, al término de la jornada, la Banda de Pepe Medina comenzó a congregar a los visitantes y productores sociales en la explanada del Centro de Convenciones. Los oriundos de Tarímbaro, Michoacán, amenizaron la verbena popular de rigor con las notas de El Sinaloense o El Niño Perdido, al tiempo que un gigantesco torito decorado con caballitos de mar y guerreros aztecas, pero sin fuegos artificiales, danzó y correteó chamacas hasta que el joven que lo cargaba quedó exhausto.
Combate a la pobreza
Alberto Walker López, coordinador general de Fonaes, dijo en la clausura del Encuentro que el haber escogido Michoacán como sede, no fue fortuito, debido a que esa entidad lleva la bandera y liderazgo en la producción de aguacate, pera, guayaba y fresa.
El Encuentro forma parte de una serie de acciones de alto impacto para llamar la atención de los mexicanos acerca de las actividades productivas sociales en materia pesquera, acuícola, cafetalera, pecuaria, agrícola y forestal. Es una decisiva acción de combate a la pobreza mediante la vía productiva que el gobierno mexicano busca fortalecer, con enfoque particular en aquellas zonas de muy alta marginación.
Hugo Sánchez López, de Villa de Cos, Zacatecas, resumió la presencia de los empresarios sociales en Morelia: «No venimos a competir, sino a compartir experiencias». Momentos antes había sido preciso en sus comentarios. «No podemos seguir siendo productores temerosos». Además, «la unidad propicia múltiples soluciones».
La clausura formal corrió a cargo de José Antonio Mendoza Zazueta, subsecretario de Desarrollo Rural de la Sagar: «Fue un encuentro para dar difusión a los objetivos y las acciones efectuadas por el Fonaes en beneficio de los grupos sociales, exitosos y responsables, ávidos de estímulos».
Excelente oportunidad para que las dependencias y las instituciones de los tres órdenes académicos, de investigación y del sector privado, alentaran y contribuyeran a la apertura de nuevos mercados a la actividad productiva del sector social, de manera muy especial de los sectores más pobres.
Feria Nacional de Proyectos Productivos Sociales
Primera edición 1999
Coordinación General del Programa Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad