miércoles, 27 de mayo de 2015

Foro-debate «Situación y Perspectiva en Tláhuac»

En el foro-debate Situación y perspectiva en Tláhuac participaron Marisel Alamilla y Angelina Méndez, candidatas del PRD a jefa delegacional y asambleísta por el distrito 35, respectivamente; la empresaria del sector educativo Arminda Calzada; el director de la revista Palabra, Silvestre Leyte López; el director de la revista La Iguana Nius, Kanek Ángeles, y Sergio Rojas; fue moderado por Saúl Escobar Toledo, y celebrado en el Instituto Tecnológico Tláhuac 1, de San Francisco Tlaltenco, delegación Tláhuac, el 17 de abril de 2015.
Los participantes en el foro-debate celebrado en el Instituto Tecnológico de Tláhuac
Primera intervención de Sergio Rojas en el tema Tláhuac.
Con la expectativa de que este foro al que han convocado Marisel Alamilla y Angelina Méndez no llegue demasiado tarde a la realidad tlahuaquense, no se puede ignorar el hecho de que aun cuando las administraciones emanadas de un partido político que según el slogan propagandístico de sus figuras más emblemáticas es de izquierda, además de progresista, solamente 22.5 por ciento de su población (según el Coneval en sus Indicadores de Pobreza 2010) 22.5 de su población no es pobre ni vulnerable. El resto, algo así como el 77.6% –de ahí el éxito de los programas asistencialistas que puso en marcha otro que ya emigró del sol azteca pero también ondea la bandera de izquierda–, oscila entre la vulnerabilidad por ingreso, la pobreza extrema y la pobreza moderada.
En resumidas cuentas, de muy poco ha servido a Tláhuac la dizque transición democrática o alternancia, vil acuerdo entre los usufructuarios del poder para repartirse los territorios y que todos ganen de sus franquicias y feudatarios a partir de 1997, debido a que los pobladores (360 mil 265 al 2010) han vivido la paralización del desarrollo económico, al no haber muchas posibilidades de crecimiento, debido al cáncer que acabó por infectar las administraciones públicas de quienes se ostentaban como izquierdosos, y acabó por caracterizarlos ante la sociedad tlahuaquense: la corrupción.
Por consiguiente, la corrupción es el punto neurálgico de la administración pública en Tláhuac, y aun cuando éste delicado asunto ha sido denunciado en forma reiterada por significativas voces de las redes sociales, y por supuesto en nuestro blog de Mercado Sobre Ruedas, las tarifas establecidas para cobros por trámites, permisos para construcción y toda la gama de tramitología burocrática, siempre con la mediación de gestores como escudo protector de los jefes, que lo mismo operan en las oficinas de Obras como en la del Jurídico, nada se ha hecho para combatir esta práctica que ha hundido en el descrédito a la administración delegacional.
Otro ángulo del foro-debate
Lo que ahora se refleja en un reciente trabajo de investigación publicado por el diario El Universal, en el que al mostrar la  percepción de la corrupción en la Ciudad de México por demarcación, las peores delegaciones son Xochimilco con 64% y, por supuesto, Tláhuac con 62%. Donde por si no fuera suficiente, se han generado círculos viciosos con todo tipo de agrupaciones sociales, a fin de tender redes de confabulación con vendedores ambulantes, de tianguis, o con los del transporte alternativo del tipo de mototaxis o golfotaxis, entre otros muchos métodos más de cobro de cuotas como condición para que puedan trabajar en esta delegación.
Segunda intervención . Tema: Seguridad ciudadana (prevención de violencia y el delito) y escasez de agua.
El tema de seguridad ciudadana en Tláhuac presenta alarmante incremento de delitos, lo que llevó a un contingente de habitantes a manifestarse hace unos días frente a las instalaciones de la SSP para pedir mayor presencia de la policía en colonias y pueblos de la demarcación, por el aumento del narcomenudeo, secuestros, asaltos a usuarios de transporte público y a transeúntes, así como al comercio establecido, y robos a domicilios particulares por parte de delincuentes que operan como bandas cuyo número por lo regular no rebasa los tres elementos (como la que recientemente y por fortuna, fue capturada en la Ampliación Selene y cuyos integrantes utilizaban la camioneta de un partido político para transportar su botín). La delincuencia y el incipiente, pero ya con significativa presencia en la zona del crimen organizado, rebasa por mucho a la policía capitalina, cuyos elementos están más preocupados por aplicarse en la instalación de retenes para revisión de documentos de los automovilistas, debido a que esa actividad les resulta más lucrativa que cazar malhechores.
Sergio Rojas
Pero lo más cuestionable a la administración local es que no son atendidos los reclamos ciudadanos, y como en otros temas, la delegación ha mantenido una actitud de indiferencia y cerrazón ante las diarias denuncias de ilícitos en las redes sociales, además de la nula estrategia comunicacional para mostrar a la ciudadanía que sí se tiene voluntad de servicio, debido a que la soberbia ha sido la respuesta de la ineptitud y estulticia de servidores públicos que como en la oficina de Prensa se han pasado de una gestión a otra sin hacer otra cosa que huevonear a sus anchas y cobrar altos estipendios.
La nula comunicación con los habitantes de Tláhuac ha propiciado que la sociedad no pueda tener información de primera mano acerca de lo que sucede en su entorno, sobre todo en materia delincuencial. Tras de una serie de crímenes que han conmocionado a la comunidad tlahuaquense, como han sido los casos de las ejecuciones de un dirigente de tianguistas de la Colonia Selene; la de un funcionario de la administración local sucedido en San Francisco Tlaltenco, o la del dirigente del asentamiento de Tempiluli y de los comerciantes del Bosque Tláhuac, sin pasar por alto el reciente crimen del cronista de Tláhuac sucedido en la entidad mexiquense, ciertamente, pero que para la administración local pasó completamente desapercibido, lo único cierto es que las más recientes administraciones han mantenido abismal distanciamiento con la comunidad y sus problemas más apremiantes.
Público del foro-debate
Hasta la fecha, la sociedad tlahuaquense continúa sin saber nada con respecto a las ejecuciones referidas. No se sabe si la alcahueta Procuraduría capitalina lleva a cabo las investigaciones correspondientes o, como es su costumbre, jamás dio inicio a estas.
Por otra parte, el tema de la seguridad ciudadana incluye la voracidad de los feroces tripulantes de las grúas, quienes al igual que las bandas delincuenciales lo hacen diariamente en Tláhuac, ellos también comienzan desde muy temprano –sólo que con uniforme de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno capitalino–, a levantar cuanto vehículo encuentran a su paso, esté o no mal estacionado, se encuentre o no en vialidad primaria, y sin importarles si el conductor está adentro del automóvil o del triciclo, porque cuando no completan la cuota para sus superiores, estos malandros agarran de todo.
¿Cómo hablar entonces de seguridad ciudadana cuando es precisamente la autoridad administrativa la que la propicia? Porque desde la administración local podrán argüir a su favor que el asunto de las ratagrúas no depende de ellos, pero la omisión e indiferencia que muestran ante los atracos que cometen esos delincuentes con credencial de la SSP con indefensos ciudadanos, forma parte de la corrupción por la flagrante colusión con el ente superior de la Jefatura de Gobierno y de la Asamblea Legislativa.
La inseguridad en Tláhuac es un tema que merece la atención del jefe delegacional de manera permanente, porque no todo se circunscribe a lunes ciudadanos para ver en dónde falta una luminaria o se debe poner un tope.
En cuanto al problema de la escasez de agua en Tláhuac, cualquier argumento del director de Operación Hidráulica de la demarcación en el sentido de que el vital líquido ya no alcanza para todos los habitantes de la Ciudad de México, menos para los tlahuaquenses, se desvanece ante la contundencia del hecho, fácil de constatar en el pozo de rembombeo de Eje 10 Sur, a la altura de Montes Pirineos, de que a los habitantes de la Colonia Selene se les cierra la llave hasta por varios días para que los piperos llenen sus unidades ahí y vayan a vender el agua a otros rumbos de la delegación e, incluso, asentamientos irregulares en Iztapalapa.
El agua en efecto es de todos, pero no debe ser utilizada para fines de proselitismo. La perforación de nuevos pozos y la instalación de una planta potabilizadora en Tláhuac ya tardó mucho tiempo.
Otra vista del público
Tercera intervención. Réplica.
La administración delegacional no solamente es aprovechada por servidores públicos deshonestos, sino de igual forma por empleados y trabajadores. Hay quienes de estos últimos trafican con bienes que fueron adquiridos con recursos públicos. Cosa de fijarse en cómo el trabajador que tiene a su cargo la camioneta verde pick up placas de circulación 2620CE, transita de un lado a otro con su cargamento de gasolina, la cual obtiene mediante vales en la estación que provee a los vehículos de la delegación, y posteriormente la vende en talleres de servicio automotriz.
Cuarta intervención. Tema: Tradiciones y Desarrollo rural.
La preservación de las tradiciones de las comunidades en la delegación Tláhuac es importante debido a que aún mantiene su fisonomía rural, sus siete pueblos tradicionales preservan todavía un poco de la originalidad que de unos años a la fecha se les confiere en el discurso político en boga de los entes gubernativos del Distrito Federal. Sin embargo, conforme la incontrolable expansión de la mancha urbana que en la delegación Tláhuac comenzó a desbordarse (a partir de la década de los años cincuenta) por sobre la Sierra de Santa Catarina y el suelo de conservación, así como por la zona chinampera y tierras ejidales, estas fiestas también fueron deformándose en cuanto a su organización y celebración.
En San Pedro Tláhuac, por ejemplo, a partir de la gestión de José Díaz como delegado, los denominados «comisionados de barrios y colonias» conformaron lo que en la actualidad es una asociación que medra con la tradición de las festividades patronales. Poco más de 40 individuos se la pasan cobrando cuotas a los habitantes de los barrios y colonias durante el año, como si se tratara de cobros por «derecho de piso», igual a como lo hacen las bandas de sicarios en buena parte del territorio nacional, sin ninguna representatividad jurídica y, mucho menos, sin reportar al fisco lo que obtienen al año. Pero de igual forma sucede en otras poblaciones como Tlaltenco y Zapotitlán.
La tradición de las festividades patronales en la mayoría de los pueblos de la delegación Tláhuac se ha corrompido, debido al contubernio de las autoridades que solapan, mantienen, consienten y utilizan como carne de cañón de sus intereses políticos a mayordomías y demás agrupaciones que al ver los atractivos apoyos económicos que la delegación otorga dizque para fomento de la tradición, surgen con el tiempo. No puede ser posible que a estas alturas la autoridad consienta que unos cuantos individuos que se autodenominan como «comisionados» (los que más bien actúan como «comisiogánsters»), sean los dueños de los panteones de los pueblos de Tláhuac, Tlaltenco y Zapotitlán, los que deciden quién sí y quién no puede ser inhumado, conforme a la comprobación que deben hacer los familiares del difunto de los cupones que ellos expiden a cambio de su cooperación.
Por todo lo anterior es que las tradiciones en la mayoría de los pueblos de la delegación Tláhuac ya no son lo que fueron. Con la expansión de la mancha urbana, el arribismo político de las autoridades delegacionales y la paulatina pérdida de valores sociales, las comunidades han sido secuestradas por este tipo de «comsiogánsters», quienes literalmente han establecido una especie de «sicariatos» en los que medran con la tradición y el sufrimiento de dolientes y vecinos, debido a que por más de veinte días en el mes de junio, el centro de San Pedro Tláhuac, además de ser intransitable, no sólo se convierte en la cantina más grande del Distrito Federal, sino en el sanitario público más patético de la llamada originalidad.
Otro caso que exhibe la ingobernabilidad en la delegación Tláhuac es el de las festividades con motivo de los carnavales en San Francisco Tlaltenco, donde los líderes de cada comparsa reciben anualmente una cantidad de dinero por parte de la delegación, con el pretexto de fomentar las tradiciones. Sin embargo, de mucha fama es el desquiciamiento vial que estos ocasionan durante más de dos meses (sábados, domingos y lunes) sobre la Avenida Tláhuac, ante la exasperante complicidad de la autoridad delegacional.
Carnavales en los que, según dicen los propios organizadores, «si no hay un muerto no tuvo éxito», debido a la inveterada costumbre de algunos de los que se visten de charros por disparar al aire armas de fuego, lo que ha ocasionado docenas de muertos las últimas dos décadas. Independientemente de que los líderes de las comparsas aprovechan la ocasión para abrir sus tiendas de disfraces y justificar con facturas alteradas (por supuesto) las cantidades que les entrega la delegación.
Además de permitir la organización de bailongos sobre Avenida Tláhuac, con indiscriminada venta de cerveza tanto a adultos como a menores de edad, vendimia que se extiende casi en cada domicilio, lo que afecta la movilidad de miles de personas que por necesidad, y ante el fracaso de la línea 12 del Metro por la corrupta gestión del dizque mejor alcalde del mundo, deben desplazarse por Tlaltenco por pura bendita necesidad.
Por otra parte, en el tema de Desarrollo Rural cabe destacar que las últimas administraciones delegacionales no han tenido visión integral del campo tlahuaquense, sólo se han limitado a trabajar de forma aislada, por los diferentes ejidos, pero sin preocuparse por concretar el cumplimiento del proceso que va desde la siembra y hasta la comercialización.
En la gestión anterior, el delegado en turno se comprometió desde su campaña a abrir un centro de acopio para los productores del campo en el Bosque Tláhuac, proyecto muy semejante al que funciona con éxito en la delegación Milpa Alta; pero como suele suceder, más aún en época de campañas, el compromiso durmió el sueño de los justos.
No se debe escatimar reconocimiento al área de Desarrollo Rural de la delegación debido a que efectivamente sí apoya algunas actividades de los campesinos, sobre todo con la facilitación de tractores y la participación de cuadrillas de trabajadores, pero definitivamente se requiere de una visión integral que coadyuve a la productividad del campo tlahuaquense.
Quinta intervención. Consideraciones finales.
Como señalé al principio, sólo esperamos que esta apertura por parte de quienes integran la organización que va por un cuarto período en la administración delegacional de Tláhuac por el PRD, no sea demasiado tarde, debido a que el enojo e indignación de los habitantes ha llegado al tope, y si se da el caso de que tengan considerado votar, el siete de junio lo hagan por otras opciones. Para nadie es un secreto que un amplio sector de la ciudadanía está muy molesta por el estancamiento que tanto en lo económico como en lo social ha tenido nuestra delegación. El lugar en donde muchos de nosotros hemos fincado nuestra residencia, sin perder nuestra identidad cultural, ciertamente; y que respetamos como la cuna de nuestros descendientes, por lo que siempre hemos estado dispuestos a sumar esfuerzos con tal de dejarles una tierra libre del chantaje y oportunismo.
Por su atención y consideración muchas gracias, como fraternos amigos o conspicuos vecinos que buscamos un lugar mejor y más digno dónde convivir.