lunes, 29 de abril de 2013

San Nicolás Tetelco

San Nicolás Tetelco es una población colindante con San Andrés Mixquic, con la que estuvo unida en la época prehispánica y compartieron el majestuoso escenario natural que caracterizó a esa región chinampera de fértiles tierras, las cuales favorecieron el desarrollo de la actividad agrícola, incluso en la época Colonial, cuando se le conoció como Teteltzinco, continuó siendo una sección de Mixquic. Hasta la fecha, buen número de pobladores de Tetelco todavía se dedican al trabajo en las chinampas con el cultivo de hortalizas.
En su esplendoroso pasado Tetelco tuvo manantiales que alimentaron los canales repletos de peces, así como las verdes chinampas en las que se cultivaron desde entonces plantas de ornato y hortalizas, maíz, frijol, calabaza y chía, entre muchos otros productos que eran transportados en canoas hasta el centro de la ciudad, en un trayecto de doce horas.
El origen de Tetelco es impreciso, aunque algunas fuentes dicen que éste se remonta al siglo xiii, posiblemente por grupos vinculados a toltecas y chichimecas que llegaron tanto a Cuitláhuac como a Mixquic. De acuerdo con la historia oral narrada por pobladores nativos del lugar, el poblado fue habitado originalmente por quienes eran desterrados de Mixquic, a causa de haber cometido algún delito.
El nombre de Tetelco se compone del vocablo náhuatl tetelli, que significa «montón, hacinamiento de piedras», y de co, «en», lo que sería «en el montón de piedras», de acuerdo con la descripción de Cecilio A. Robelo en su obra Nombres geográficos mexicanos del Distrito Federal, en la que refiere que los mexicanos llamaban teocalli o teopantli al templo bien construido y de nuevos materiales, y a los construidos de madera, adobe, tierra o piedras hacinadas, a los que llamaban xantetellicuauhtetellitlaltetelli o, simplemente, tetelli o momozti.
Porque , además, el cronista Manuel Garcés Jiménez menciona que a Tetelco (originalmente llamado «Tetelzingo de los Ahuehuetes») algunos estudiosos de topónimos le dan el significado de tetelcoatl, «donde existen serpientes», y que otros más argumentan que proviene de la raíz teotl, tezontle, y con, montón, por lo que sería «montón de tezontle». Al paso de los años tetelli se transformó simplemente en Tetelco, «en el sentido que todas las palabras nahuas no fueron pronunciadas exactamente por el conquistador español», explica.
Con respecto al nombre de Tetelzingo, refiere que así se llamaba el pueblo «porque ahí se desarrollaron enormes, longevos y míticos árboles de ahuehuetes (viejos del agua) característicos de esas zonas húmedas».
Los atoleros
A los pobladores de Tetelco se les conoce entre los otros pueblos de la delegación por el mote de atoleros, la versión más común se le atribuye a que en los albores del siglo xx gente del lugar y de los alrededores subía al Ayaquemetl con sus burros en busca de leña, muy de madrugada comúnmente, a fin de cortar a punta de machete y hacha gruesas ramas de árboles, cuando no se ponían a talar el pino completo, para posteriormente hacerlas trozos manipulables a fin de poder acomodarlas en tercios sobre las acémilas.
Luego de ardua jornada de trabajo que la mayoría de las veces se extendía a cinco o seis horas, dependiendo de la capacidad de carga de acuerdo al número de burros que los leñadores llevaban, de regreso a sus respectivos pueblos que bien podían ser Ixtayopan, Tecómitl o Mixquic, al pasar por Tetelco se encontraban con el vapor de las ollas de barro en las que hervía a fuego de leña del Ayaquemetl el sabroso atole elaborado con masa de maíz. Por lo que detenerse en alguna de las casas donde humeaba el atole a fin de recuperar energías con un sabroso y aromático (a la vez que lo más caliente posible) tarro de atolli, con el que pudieran mitigar el hambre, se volvió costumbre entre los leñadores.
Sin embargo, el cronista Manuel Garcés Jiménez, en su artículo «Tetelco, pueblo de atoleros» (Nosotros, número 75, diciembre de 2004), apunta que durante el porfiriato «concurrían a Tetelco docenas de peones libres, los cuales trabajaban en la famosa Hacienda de los Ahuehuetes de Santa Fe, dando lugar a que se apostaran en la entrada principal de la hacienda algunas mujeres campesinas que ofrecían en las primeras horas del día los tamales, café y atoles de sabores en enormes ollas de barro conocidos como ‘nixcomiles’».
Por ese motivo, durante algún tiempo se llevó a cabo  en la Plaza Emiliano Zapata la original Feria del Atole, del nueve al 11 de septiembre, lo que coincidía con la fiesta en honor del santo patrono, situación que al parecer no fue del agrado de algunos mayordomos porque la festividad en honor a San Nicolás Tolentino no debía tener otro propósito. Sin embargo, fue una feria singular en la región, debido a que la cocción dulce de maíz de agua condimentada con especias aromáticas como cacao, vainilla, canela, anís y azahar, con saborizantes como chocolate para incrementar su sabor, ofrecía al paladar exquisitos sabores a fresa, vainilla, nuez, mango, coco, chocolate, guayaba y piña. Uno de los más exquisitos era atole de amaranto.
Festividades
Las festividades que son compartidas con el resto de la delegación Tláhuac son el Año Nuevo (31 de diciembre), el Día de Reyes (seis de enero), el Día de la Candelaria (dos de febrero), la Semana Santa, la festividad del Día de la Cruz (tres de mayo) y el Día de Corpus. La tradición indica que el 15 de mayo se celebra una misa en honor a San Isidro Labrador, para pedirle que les prodigue la lluvia en sus cosechas; asimismo, la fiesta de Cristo Rey (26 de noviembre), la Inmaculada Concepción (ocho de diciembre) y la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre).
Vista desde lo que será la iglesia de Cristo Rey. Fotografías Sergio Rojas
A partir del ocho de septiembre y durante ocho días, se celebra la fiesta del santo patrono de Tetelco, San Nicolás Tolentino. La festividad es organizada por los mayordomos del pueblo, quienes se encargan de darle realce y alegría con la presentación de bailes tradicionales, danzas aztecas, bandas de viento y fuegos artificiales. Lo obtenido en la feria, que incluye por supuesto la venta de antojitos, juegos mecánicos y espectáculos artísticos con bailes populares, debe ser destinado para posteriores obras de restauración de la iglesia principal y sus imágenes, al menos así lo indica la costumbre de uno de los llamados pueblos originarios.
Aunque como quedó asentado en el número 71 de la revista Nosotros, la restauración de la iglesia de San Nicolás Tolentino no ha sido fácil, por lo que ante la negativa de la autoridad delegacional y del propio clero para apoyar cualquier proyecto de restauración del inmueble, en 2004 un grupo de vecinos se puso a tocar puertas para poder rescatar el monumento histórico. Recurrieron, además de particulares del pueblo, al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, organismo donde de inmediato decidieron apoyar la iniciativa ciudadana.
En 2001 los tetelquenses enviaron un oficio al Instituto Nacional de Antropología e Historia para solicitar la restauración de una escultura que tenía 70 años arrumbada en la bodega de la iglesia, a la que nadie le hacía caso, e incluso un día no faltó quien sugiriera mejor echarla a la basura. Se trataba de una imagen de Jesús Nazareno hincado, que tras de ser examinada por un restaurador supieron del valor histórico que esta tenía, por lo que entonces también pidieron apoyo a ese organismo y lo obtuvieron.
En julio de 2004 fuimos invitados por los integrantes del Patronato de Restauración, entre quienes se encontraba Ramiro Jurado Vigueras como presidente, para que atestiguáramos los avances de las obras, siendo las más significativas el enladrillado de la cúpula a fin de evitar cuarteaduras en el techo y paredes, y la colocación de una plancha de cemento por debajo del piso debido a que el edificio curiosamente no tenía cimentación. Así fue como el edificio adquirió una nueva fisonomía, además de que en el atrio fueron retiradas las tumbas que había, los muertitos se quedaron en su lugar, nadie los movió de donde estaban, aunque todavía se pueden ver algunas lozas en el piso.
La iglesia del pueblo
El templo de San Nicolás Tolentino fue construido en el siglo xviii, se encuentra ubicado en Calle Emiliano Zapata esquina con General Antonio Beltrán. En las campanas está inscrita la inscripción «1913», época en la que para ingresar al lugar se hacía por una pronunciada rampa empedrada al igual que la calle.
Como es común en los templos de los siete pueblos originarios de la delegación Tláhuac, el de Tetelco posee obras de arte religioso registradas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia en el Catálogo correspondiente, por lo que la visita al de San Nicolás Tolentino significa adentrarse, además de lo concerniente al ámbito religioso, en la contemplación de valiosos objetos de culto ancestral cuyos autores, en la inmensa mayoría de los casos, son anónimos.
Cuenta con una escultura de madera de la Virgen de Dolores del siglo xviii (1.25 metros de alto por 45 centímetros de ancho); una escultura en madera de Cristo cargando la cruz, del siglo xviii (87 centímetros de alto por 28 de ancho); una talla en madera de la Virgen Purísima correspondiente a los siglos xviii-xix (1.60 metros de alto por 45 centímetros de ancho); una escultura de madera de Cristo en la cruz correspondiente al siglo xvii (1.70 metros de alto por 1.33 de ancho); una escultura de pasta posiblemente de caña de maíz de Cristo crucificado, del siglo xvii (1.70 metros de alto), el cual lleva cabello natural; una talla en madera y estofado de San Nicolás Tolentino del siglo xviii (1.70 metros de alto por 60 centímetros de ancho); una escultura en madera policromada de San Nicolás Tolentino del siglo xviii (87 centímetros de alto por 42 de ancho); una pintura al óleo sobre tela de la Virgen de Guadalupe del siglo xviii (2.10 metros de alto por 1.40 de ancho) y una escultura de Cristo en su entrada a Jerusalén del siglo xviii (1.15 metros de alto por 45 centímetros de ancho).
Pero de todas ellas destaca Jesús Nazareno, una escultura elaborada en el siglo xvii con caña de maíz, la cual estuvo abandonada muchos años; sin embargo, en una de las visitas que personal del INAH hizo a la iglesia de San Nicolás Tolentino, los especialistas detectaron en una bodega la presencia de un bulto cubierto con una sábana. Al descubrirla, valoraron la magnitud de la escultura, por lo que informaron a los pobladores el valioso tesoro sacro que tenían.
La imagen, que sirvió de portada del número 81 de la revista Nosotros (junio de 2005), mostró el estado actual de ésta luego de su restauración, proceso en el que fue encontrado en el interior de la cabeza un pergamino enrollado con un texto redactado en español antiguo, donde se hacía notar su anterior fecha de restauración en el año de 1720 por Juan Ambrosio Pincel, nativo del barrio de Santiago Tlatelolco, lo que permite suponer que en 284 años el Cristo no había recibido mantenimiento. El documento original fue nuevamente depositado en la cabeza de Jesús Nazareno.
Piedras de la historia
La Hacienda Santa Fe Tetelco tuvo varios dueños, hasta que fue adquirida por Íñigo Noriega Jasso, el causante de la desecación del Lago de Chalco-Xochimilco con el avieso propósito de incrementar la extensión de tierras de su propiedad, por lo que las ruinas que aún quedan se localizan en Calle Emiliano Zapata esquina Calle 20 de Noviembre.
Cúpula de lo que será la iglesia de Cristo Rey en Tetelco (marzo de 2013)
Garcés Jiménez cita en Nosotros que hasta donde se tienen evidencias fehacientes respecto a la fecha de construcción de la hacienda, «ésta ya existía desde el año de 1703, cuando el señor Juan de Uriarte la vende a don Francisco de Ceballos, contrato de compra que aparece en el Archivo General de la Nación y citado por don Refugio Palacios en el libro Historia de San Nicolás Tetelco (1534-2000)». Con lo que se puede afirmar que la hacienda fue uno de los primeros inmuebles en su tipo que fueron construidos a finales del siglo xvii en el sureste del Distrito Federal.
«Las crónicas indican que años después fue adquirida por Agustín Marroquín, quien seguía manteniendo una cantidad considerable de peones cautivos y otros más libres. Estos últimos sólo en la época de temporal agrícola se presentaban a laborar», menciona el cronista. Además de que para poder agilizar el transporte de mercancías por el Lago de Chalco, había un puerto de canoas que las llevaban a los mercados de la Ciudad de México.
Período revolucionario
Refugio Palacios Ruiz registra en su obra la cédula de nacionalización de los bienes de la Hacienda Santa Fe Tetelco el 22 de mayo de 1915, donde Lázaro García Montoya, jefe de armas del poblado, da a conocer la restitución de tierras de la hacienda que en ese momento pertenecía a Mariano Yáñez, a sus originales dueños, los campesinos. Hacienda que por lo demás ya había sido quemada durante la Revolución por fuerzas zapatistas. No toda la hacienda fue repartida en la primera etapa, por lo que todavía alcanzó a tener otra propietaria, como fue el caso de la señora Carolina Bate viuda de Domínguez.
Maximiliano Vigueras
Durante la Revolución mexicana, los pobladores de San Nicolás Tetelco apoyaron al Ejército Libertador del Sur de Emiliano Zapata. Los zapatistas estuvieron a buen resguardo en las inmediaciones del Teuhtli, a fin de arremeter contra las fuerzas carrancistas acuarteladas en Tláhuac, y aunque en Tetelco no se libró ninguna batalla, hubo quienes se unieron a la lucha por la defensa de la tierra y alcanzaron grados militares por su valerosa actitud en los campos de batalla como Luis Hernández Arenas, Juan Mancera, Juan Laguna Hernández, Catarino Nava y el general Maximiliano Vigueras, a quien apodaban el «Xoco». Al decir de Jean Meyer («El zapatismo va a la cristiada», Nexos, 1 de marzo de 1997), el general Maximiliano Vigueras posteriormente fue jefe cristero.
Con otros pueblos de Tláhuac, Tetelco solicitó también al gobierno mexicano que le fueran restituías sus posesiones comunales, arrebatadas durante el siglo xix. La petición fue rechazada, pero los campesinos del pueblo recibieron una dotación de tierras bajo el régimen ejidal. «Después de la lucha armada los vecinos del poblado de Tetelco, así como de los pueblos circunvecinos, se ampararon bajo el decreto de la ley del seis de enero de 1915 (…) por lo que fueron partícipes de la segunda repartición de tierras que se empezó a dar el 12 de junio de 1922, estando a cargo de un grupo de campesinos, como presidente Juan Aldarete; secretario Pánfilo García; secretario Teodoro Arenas y como vocales Manuel Martínez y José Palma», recuerda el cronista Garcés Jiménez.
La hacienda de Santa Fe originalmente tenía una superficie de mil 562 hectáreas y 52 áreas de terreno; de esas tierras, durante el período del presidente Emilio Portes Gil, el primero de febrero de 1930 el repartimiento determinó que 514 hectáreas pasaban a formar parte de los ejidos de Tetelco, Tecómitl y San Juan Tezompa.
El Ayaquemetl, último pulmón del DF
San Nicolás Tetelco posee significativa extensión de área verde en el Cerro del Ayaquemetl, la cual constituye el último pulmón que provee de oxígeno a los habitantes del Distrito Federal, por lo que la preservación de la zona tiene especial importancia para quienes son los custodios de la tierra: los ejidatarios, como sucede en el predio «El Cacalote», donde construyeron un camino de penetración de unos 700 metros de longitud con piedra volcánica, a fin de facilitar la transportación de los productos agrícolas.
Al decir de Erasmo Medina Jurado, presidente del Comisariado Ejidal, ese hermoso paraje boscoso (de 540 hectáreas que territorialmente se localizan en la delegación Milpa Alta, más una ampliación de 58 hectáreas en Xico, estado de México) ni siquiera es conocido por mucha gente de Tetelco, por lo que el proyecto concebido por él incluye además el acondicionamiento de un centro de recreación y esparcimiento para los ejidatarios y sus familias. «Es la parte más boscosa del Ayaquemetl donde todavía es posible ver mucha fauna como coyote, gato montés, guinea, tlacuache, águila, zopilote, cocoleada, zorrillo, correcaminos, armadillo, víbora de cascabel, cincuate y chirrionera, entre otros animalitos que se han preservado en lo que es el último pulmón de los habitantes de la Ciudad de México», por lo que cuidan la zona de cazadores furtivos (revista Nosotros, número 151, diciembre de 2012).
Desde el Ayaquemetl es posible ver el pueblo de Tetelco y gran parte de esa zona boscosa, aunque también se divisa el incontrolable avance de la mancha urbana desde el estado de México, como sucede con la Colonia San Miguel, en Tezompa, lo que tiene de sobra preocupados a los ejidatarios. «Desgraciadamente —señala el señor Medina Jurado— los asentamientos ya pueden verse desde aquí y hay que evitarlos para que no afecten la naturaleza que queremos preservar, porque si no logramos conservar estos bosques sabrá Dios qué vaya a ser del futuro de nuestros hijos. Si así tenemos tierra y no sembramos, lo único que hacemos es dejar que siga expandiéndose la mancha urbana. Por eso los ejidatarios deben ponerse a pensar que lo mejor para salvaguardar el patrimonio de sus hijos es sembrar la tierra, para que no sean meros ejidatarios de membrete».
Visita a los ejidatarios de Tetelco en el Ayaquémetl (noviembre de 2012)
En el Ayaquemetl los ejidatarios siembran en la parte alta forraje, avena, maíz, haba, chícharo, frijol y papa; y en la parte de abajo tomate, frijol, chícharo, calabaza y todo tipo de hortalizas, espinaca, acelga y huauzontle. «Todo natural porque aquí no acostumbramos echarle fertilizantes ni ninguna sustancia química a nuestros cultivos, todo es orgánico», dice Erasmo Medina. La flora del lugar se compone de encino, oyamel y madroño, entre otras especies de árboles, además de los frutales como manzana, ciruelo, durazno, tejocote, capulín, limón, naranja y pino piñonero.
Cristo Rey
En una de las dos colonias de San Nicolás Tetelco, Emiliano Zapata (la otra es La Conchita), donde ahora se encuentra el monumento a Cristo Rey, por iniciativa de los vecinos actualmente es construido el Santuario de Cristo Rey, cuya losa de concreto fue colocada el tres de marzo de 2012, acontecimiento atestiguado por el empresario filántropo de Tláhuac, Alejandro Durán Raña, quien ha apoyado lo que sin duda será, cuando esté totalmente terminado, el más importante atractivo del turismo religioso de la delegación.
Desde la cúpula de la monumental obra se observa el Volcán Teuhtli al poniente, el Cerro de Guadalupe de Tlaltenco al noroeste, el Cerro del Marqués en Xico al norte, y el Cerro de Cocotitlán, así como las poblaciones de Santa Ana Tlacotenco y San Pablo Oztotepec, al sur de la delegación Milpa Alta. En esa ocasión, el señor Gerardo Medina resumió el sentir generalizado de los pobladores de Tetelco:
«En la década de los 40 el gobierno de la Ciudad de México extrajo mucha agua de aquí, se llevaron el agua potable y desde aquí se ve cómo se ha hundido Tetelco. La zona se hunde porque no hay agua, por eso queremos aplicar un proyecto por el que el agua pluvial se iría a la zona chinampera mediante conductos cuyo costo por hacerlos sería de unos 50 millones de pesos, y así se humedecería nuevamente nuestra tierra, a fin de ya no dejar que el agua se vaya al drenaje y termine como hasta ahora en el estado de Hidalgo».
Atractivos de Tetelco
En el Mercado de Tetelco es posible disfrutar de un rico platillo típico de la región lacustre, como por ejemplo el mole de olla con pato silvestre, el mixmole de rana en tomate verde con nopales y acociles, así como alguna de las exquisiteces del maíz como son tlapiques, gorditas de nata, tlaxcales y tamales de elote.
Afortunadamente, al pueblo aún no se han presentado los fraccionadores ni especuladores del suelo, aunque eso no significa que no aparezcan por ahí un día de estos, sobre todo porque la mancha urbana avanza incontenible procedente del estado de México. Por lo que San Nicolás Tetelco es, tal vez, el pueblo con más fisonomía rural de la delegación Tláhuac, donde el ambiente provinciano, además de servir de remanso y quietud tanto para sus habitantes como para quien lo visita, en el ajetreo cotidiano de la gran urbe, motiva a la reflexión acerca de lo que podría esperarle a los tetelquenses y demás comunidades de Tláhuac si la autoridad delegacional aún no acaba de entender lo que significa el desarrollo sustentable.

2 comentarios:

  1. esta chido grasias me ayudara en mi exmamen

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  2. Como es el sistema de cargos o autoridades en San Nicolas Tetelco, gracias, saludos!!!

    ruedacar@gmail.com

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